Según detallaron los creadores del proyecto, las barricas de whisky de malta de La Alazana descansaron en túneles de hielo en la Base Marambio, bajo temperaturas que llegaron a –50 °C, lo que generó condiciones únicas de envejecimiento. 

Los barriles eran de roble ex-bourbon que ya tenían cinco años de añejamiento en la Patagonia y luego pasaron tres años más en el continente blanco, un proceso sin precedentes en la industria del whisky.


Según los fabricantes, en esas condiciones el alcohol pierde menos volumen que en climas más cálidos, lo que permite que más compuestos químicos se transformen y desarrollen sabor y elegancia extra, anticiparon los productores.


El resultado final se comercializará bajo el nombre “Isla Marambio” y se espera que los aficionados comparen sus notas aromáticas, textura y perfil con otros whiskies madurados en latitudes tradicionales. En su lanzamiento, la distinción de haber sido madurado en la Antártida será un sello de exclusividad.

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