La intendenta de Moreno, Mariel Fernández, confirmó su intención de competir por la conducción del Partido Justicialista de la provincia de Buenos Aires, en medio de la profunda crisis interna que atraviesa el peronismo. “Voy a ser presidenta”, afirmó sin rodeos, al plantear la necesidad de una renovación dentro del movimiento. Su definición llega en un contexto de dispersión dirigencial y búsqueda de liderazgos que logren reordenar al partido más grande del país.
Fernández sostuvo que el peronismo debe recuperar la capacidad de escuchar, recorrer e interpelar a la sociedad. Según su análisis, el PJ bonaerense se encuentra desconectado de la realidad social que alguna vez representó: “Hoy eso no sucede, pero no por culpa del partido: son procesos históricos, no se trata de personas”, explicó, aludiendo a una crisis estructural más que a un conflicto interno puntual.
En esa línea, la jefa comunal de Moreno propuso reposicionar al peronismo como fuerza política capaz de reconectarse con las demandas populares y adaptarse a los nuevos tiempos. Su discurso apunta a un liderazgo colectivo y territorial, con énfasis en la reconstrucción de la confianza entre la militancia y la dirigencia. “Hay que volver a mirar a la gente a los ojos”, sostuvo en distintas entrevistas recientes.
La posibilidad de que Fernández asuma la presidencia del PJ provincial reconfiguraría el mapa interno del justicialismo. Su perfil, más vinculado a los movimientos sociales y a la gestión local, representa una alternativa frente a las estructuras tradicionales del partido. En plena etapa de redefiniciones, su postulación podría marcar el inicio de una nueva etapa para el peronismo bonaerense, con una conducción más cercana al territorio y menos dependiente de los liderazgos históricos.






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