Un legislador impulsó una cuestión de privilegio contra Juan Grabois por su presunto rol en los disturbios de una marcha. El dirigente social rechazó los señalamientos y defendió la participación política en manifestaciones públicas.

La Cámara de Diputados fue escenario de un intercambio tenso luego de que el diputado Martín Ardohain presentara una cuestión de privilegio contra Juan Grabois, a quien responsabilizó por presuntamente alentar hechos violentos durante una movilización vinculada al debate por la reforma laboral. El planteo se dio mientras el recinto analizaba proyectos vinculados a la edad de imputabilidad, lo que elevó el clima político dentro del Congreso.

Ardohain, conocido por algunos como “el primo de Pampita”, cuestionó la presencia de dirigentes en protestas callejeras que, según describió, derivaron en incidentes y daños materiales. Sostuvo que los representantes deben canalizar sus diferencias dentro del ámbito parlamentario y remarcó la necesidad de preservar el orden institucional.

Al tomar la palabra, Grabois negó cualquier relación con actos violentos y defendió el derecho de los legisladores a acompañar reclamos sociales fuera del recinto. En su intervención, utilizó un tono irónico para responder a las acusaciones y desafió a su par a presentar pruebas formales si consideraba que existía delito.

La cuestión de privilegio fue girada a la Comisión de Asuntos Constitucionales para su análisis. El episodio dejó al descubierto visiones contrapuestas sobre el rol de los representantes en la vía pública y sumó tensión a una sesión atravesada por debates sensibles.

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