El director ejecutivo del PAMI, Esteban Leguízamo, explicó que el organismo implementó un nuevo sistema de cápita cerrada para los médicos de cabecera, elevando el valor por afiliado de $946 a $2.100. 

Leguízamo aclaró que se trata de un pedido que los propios médicos venían haciendo desde hacía tiempo. Bajo este esquema, un médico con mil afiliados en su cápita cobra los $2.100 por cada uno independientemente de la cantidad de consultas realizadas, lo que le garantiza un ingreso fijo mensual.

El cambio también responde a irregularidades detectadas por las auditorías que el PAMI está realizando desde el inicio de la gestión actual. Leguízamo señaló que en el sistema anterior los médicos transmitían prestaciones adicionales que, al ser auditadas, mostraron desvíos importantes: se facturaban atenciones que no habían sido realizadas. «Hemos bajado contratos y hecho las denuncias correspondientes en la justicia. Eso se está investigando», afirmó el director ejecutivo, quien subrayó que el nuevo sistema permite un control mucho más preciso de la atención que realiza cada prestador.

Respecto de los pagos, Leguízamo aseguró que la situación estará siendo regularizada en el corto plazo. Aclaró que el esquema de pagos del PAMI siempre funcionó de manera diferida —lo que se abona en un mes corresponde a prestaciones realizadas uno o dos meses antes— y que eso es una práctica histórica del Instituto, no una novedad. «A lo largo de abril vamos a estar regularizando un gran porcentaje de la deuda que se mantiene», precisó.

El funcionario también destacó el peso del Instituto dentro del sistema de salud argentino como forma de contextualizar los desafíos que enfrenta el organismo. «El PAMI es el principal financiador del sistema de salud, aproximadamente el 45% de todo el sistema financiador», dijo. A eso se suma el crecimiento acelerado del padrón de afiliados, impulsado tanto por las moratorias como por el envejecimiento poblacional generando un altísimo estrés financiero. 

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