Para la próxima temporada agrícola, las proyecciones indican una contracción en las superficies dedicadas a cultivos invernales en el sudoeste y oeste bonaerense, más territorio del noreste pampeano. El área total de cereales de fina descendería hasta 2,16 millones de hectáreas, lo que significaría perder 180.000 hectáreas con relación a la campaña inmediatamente anterior, expresado en una caída porcentual del 8%.

Dentro de esta composición, el trigo seguiría ocupando el primer plano al absorber el 64% de la extensión disponible, cifra que rondaría las 1,39 millones de hectáreas. Las restantes 36% corresponderían a otros cereales invernales, principalmente cebada, avena y centeno.

Distintas variables motivan esta decisión de los productores de contraer sus áreas de cultivo. El análisis de márgenes rentables, la observación de precios en mercados globales y el desempeño de factores climáticos registrados en temporadas previas constituyen pilares en las resoluciones que toman respecto a cuánto sembrar.

La importancia del trigo en esta región productiva no resulta casual. La zona concentra condiciones naturales favorables para el desarrollo de este cereal, lo que ha permitido históricamente posicionarla como productora de relevancia nacional.

El sudoeste y oeste bonaerense, junto con sectores del noreste pampeano, conforma un espacio geográfico de trascendencia para la economía agraria argentina. De allí emergen volúmenes considerables de cereales que surten tanto a consumidores internos como a compradores en el exterior.

Las proyecciones que manejan especialistas del sector provienen de estudios técnicos realizados por profesionales en agricultura. Estos expertos monitorean continuamente comportamientos de mercado, variables climáticas y decisiones de productores para anticipar tendencias y proporcionar información útil a quienes operan en la cadena cerealera.

Imagen: joao Guerreiro / Pexels – Con informacion de Bichos del Campo

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