La sesión de cierre de semana en los mercados porteños fue marcada por el signo negativo y la incertidumbre generada desde el extranjero. El índice de acciones bajó casi 4%, mientras que simultáneamente el riesgo país volvió a ubicarse en las proximidades de los 500 puntos, un movimiento que encendió las alarmas entre los analistas locales.
Detrás de esta caída se encuentra el agravamiento de la situación en Medio Oriente. El conflicto regional ha generado un efecto dominó en los mercados globales, donde los inversores institucionales comenzaron a hacer ajustes defensivos en sus carteras. Argentina, siendo un destino de inversión con mayor perfil de riesgo, fue naturalmente uno de los primeros mercados en sufrir las consecuencias de este cambio de sentimiento.
El comportamiento de los inversores extranjeros resulta predecible en estos contextos: ante la emergencia de nuevas fuentes de incertidumbre geopolítica, se retiran de posiciones que requieren mayor tolerancia al riesgo y buscan refugio en activos considerados más seguros. Este movimiento se concretó en ventas masivas de títulos argentinos, tanto accionarios como obligaciones de deuda.
Los bonos en dólares también experimentaron presión bajista, indicando que la liquidación fue generalizada. No hubo activo que escapara a la tendencia vendedora que dominó la jornada. Esta amplitud de la caída subraya la naturaleza sistémica del movimiento: no se trató de problemas específicos del mercado local, sino de un retiro global de posiciones de riesgo.
El saldo semanal resultó negativo pese a los avances que se habían registrado en sesiones anteriores. Las ganancias fueron completamente revertidas, dejando a los inversores sin ganancia alguna que rescatar de una semana marcada por la volatilidad y la aversión al riesgo de los mercados internacionales.
Imagen: AlphaTradeZone / Pexels – Con informacion de Ámbito





Deja un comentario