Lejos de cualquier centro poblado, a 220 kilómetros de distancia de la costa antártica y rodeada completamente de hielo blanco, opera la Princess Elisabeth Antarctica. Esta base de investigación belga aloja a unas 40 personas y funciona de manera totalmente autónoma mediante el aprovechamiento de energías renovables, sin necesidad de suministro eléctrico.
El modelo energético de la instalación se sustenta en tres recursos naturales que abundan en el territorio: el viento antártico, la luz solar y el agua originada por el deshielo. A través de sistemas tecnológicos innovadores, estos elementos se transforman en la fuente de energía que mantiene todas las operaciones de la base en funcionamiento continuo.
La gestión de residuos líquidos es uno de los aspectos que mejor refleja el nivel de sostenibilidad alcanzado. La base purifica el 95% de sus aguas residuales sin utilizar electricidad externa, recurriendo únicamente a procesos naturales e innovadores que garantizan la protección del frágil ecosistema antártico.
Cada decisión constructiva y operativa en la Princess Elisabeth Antarctica fue orientada hacia la sustentabilidad. Los responsables de la base implementaron soluciones tecnológicas pensadas para minimizar al máximo cualquier impacto ambiental negativo mientras se ejecutan investigaciones de nivel científico internacional.
El trabajo realizado en la Antártida por la delegación belga demuestra que es completamente viable mantener infraestructuras humanas sofisticadas en entornos hostiles utilizando únicamente fuentes renovables. Este precedente abre caminos nuevos para repensar cómo desarrollamos actividades en territorios remotos del planeta.
Imagen: Gaspar Zaldo / Pexels – Con informacion de Clarín






Deja un comentario