El Programa Sonqo atraviesa una situación crítica de financiamiento que amenaza la continuidad de su labor anual. Para mantener operativos los viajes de cardiólogos hacia poblaciones aisladas de alta montaña, la iniciativa requiere reunir cinco millones de pesos.

Desde su creación en 2018, Sonqo ha desarrollado una tarea de relevamiento de salud cardiovascular en comunidades remotas, realizando controles médicos sin costo para habitantes de zonas donde el acceso a cardiólogos especializados es prácticamente inexistente. Estos viajes anuales representan la principal —y a menudo única— oportunidad para recibir diagnósticos profesionales.

La alta montaña presenta desafíos operativos considerables. Trasladar médicos y equipamiento médico especializado hacia territorios de difícil acceso genera costos logísticos elevados. Las condiciones geográficas determinan que estos gastos sean inevitables para que Sonqo pueda cumplir su misión.

El impacto sanitario del programa es significativo. En regiones donde no existen alternativas de atención cardiológica, Sonqo permite la detección temprana de enfermedades cardiovasculares, identificando factores de riesgo en poblaciones que de otro modo permanecerían sin diagnóstico. Este trabajo preventivo resulta fundamental cuando las opciones de tratamiento son limitadas.

Sonqo constituye un modelo de medicina equitativa, priorizando territorios históricamente excluidos del sistema de salud convencional. Amplía el acceso a servicios médicos hacia comunidades vulnerables, reduciendo brechas de desigualdad sanitaria.

La crisis presupuestaria pone en riesgo la sostenibilidad de estos viajes. Sin resolución económica inmediata, poblaciones montañosas quedarían nuevamente sin acceso a atención cardiológica especializada. La continuidad de Sonqo depende de que se logre reunir los fondos necesarios para mantener operativa la iniciativa en próximos años.

Imagen: Santiago Luna / Pexels – Con informacion de La Nación

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