Una costumbre nociva prevalece en la argumentación pública argentina: la inclinación a estructurar cada tema como una contienda entre dos opciones mutuamente excluyentes. En el sector agropecuario, este vicio intelectual resulta particularmente dañino.
Las discusiones se organizan binariamente: insumos versus procesos, producción cerealera contra otras líneas, modelos intensivos frente a alternativas ecológicas. Se presentan estas opciones como si eligir una significara descartar la otra definitivamente, lo cual distorsiona el análisis y limita el abanico de soluciones posibles.
El costo de pensar dicotómicamente es alto. Restringe la innovación, empobrece los argumentos, condena las decisiones a marcos que son demasiado estrechos para captar la realidad agraria en su complejidad. Además, desalienta la búsqueda de síntesis creativas que podrían resultar de combinar elementos de perspectivas diferentes.
La práctica demuestra otra cosa. Los insumos y los procesos son ambos fundamentales: su articulación inteligente genera mejores resultados. Las distintas producciones no compiten por espacio sino que pueden diversificar y fortalecer el sistema productivo. La búsqueda de eficiencia es compatible y potenciada por criterios de sustentabilidad.
Escapar de esta jaula mental es posible. Requiere cultivar la duda metódica, el diálogo con expertos, la investigación rigurosa. Y hoy las condiciones son mejores que nunca: el conocimiento circula con mayor facilidad, existen bases de datos, estudios científicos, intercambios internacionales que permiten aprender de experiencias ajenas.
Valerse de estas oportunidades habilita a fundamentar argumentos en evidencia y no en esquemas preconcebidos. Permite apreciar que la realidad tiene múltiples dimensiones y que sus desafíos reclaman respuestas que reconozcan esa multiplicidad.
El agro argentino se fortalecería significativamente si lograra abandonar el pensamiento binario. Ello le permitiría construir estrategias más sofisticadas, mejor ancladas en la realidad, y capaces de aprovechar el potencial completo de sus distintos componentes.
Imagen: Natanael Laguna / Unsplash – Con informacion de Clarín Rural






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