Durante julio, los precios de los alimentos experimentaron una aceleración inflacionaria que llegó al 3,4% mensual. Este guarismo superó las estimaciones que existían sobre cuál sería la variación del índice de precios al consumidor durante el mes, poniendo en evidencia presiones persistentes en este sector de la economía.

Los incrementos más notables se registraron en panificados, lácteos y bebidas, que fueron los principales motores de la suba. A esto se sumó una variación importante en carnes, que explicó una fracción considerable de la inflación acumulada durante el período de medición.

El análisis de la inflación semanal hacia el cierre de julio reveló un dato preocupante: los precios aceleraron sus alzas en los últimos días del mes. Este repunte final sugiere que en lugar de una desaceleración, las presiones inflacionarias ganaban intensidad conforme se aproximaba al término del período.

La aceleración de alimentos es un factor determinante en la configuración de la inflación general y afecta de manera directa al poder adquisitivo de los hogares. Estos resultados ponen de manifiesto la continuidad de dinámicas alcistas en productos de consumo esencial, elemento que será relevante al conocerse las cifras completas de inflación para julio.

Imagen: Alesia Kozik / Pexels – Con informacion de Perfil

Deja un comentario

Tendencias